“Ven infernal… Bombo, diosa de las calzadas, del cruce de los caminos, tú, que te regocijas cuando aúllan las perras y se vierte la tibia sangre; tú, que andas entre los fantasmas y en el lugar donde están las tumbas; tú, cuya sed es de sangre; tú, que puedes implantar un miedo helado en el corazón mortal. Gorgo, Mormo, Luna de un millar de formas, ve con ojos propicios nuestro sacrificio.”Se cree que Hécate es una diosa de procedencia Griega, aunque hay poca precisión en cuanto a su origen mítico. Según Francis King, es factible que originalmente fuera una diosa asiática naturalizada por los griegos, quienes aprendieron a tenerle bastante miedo y respeto. Descrita como una hermosa diosa, su hogar fue Tesalia, sus padres Coeo y Febe (o Perses y Asteria según otras genealogías), y Zeus su protector, otorgándole privilegios y prerrogativas debido al gran poder de Hécate en la tierra, el mar, e incluso en el más allá.
Hécate es patrona de las brujas, diosa de los alumbramientos pero también del aborto; protectora y nodriza de los niños pequeños. Está asociada con el inframundo, con los espíritus, con la magia, con la adivinación, con la noche y la luna, quedando identificada tanto con la diosa Artemisa como con Diana. Se la relaciona con las encrucijadas, donde con frecuencia era venerada por gente que le dejaba pequeñas ofrendas de comida cuando había luna llena, buscando recibir su guía sobre cuál era el mejor camino a seguir en determinada situación. También, en los cruces de caminos era frecuente encontrar construcciones de columnas y estatuas que mostraban a Hécate con sus tres caras (el número tres es considerado mágico en muchos sentidos). Estas tres cabezas simbolizan la capacidad de la diosa para ver el pasado, presente y futuro.
Diversos animales han sido ligados a Hécate, el perro negro en primera instancia. Este animal era sagrado y un fiel acompañante de Hécate, y el avistamiento de un perro de tal color era un heraldo de su llegada. Hécate era una diosa muy respetada pero también temida en Grecia, quedando la imponente naturaleza de su culto bien ilustrada por la invocación citada al principio de este texto. Siguiendo a Francis King, la veneración a Hécate y las creencias acerca de la brujería se extendieron hasta diversos lugares fuera de Grecia.
Este mismo autor reflexiona inteligentemente sobre tal fenómeno comentando que “es un hecho curioso que cuando una religión está en un estado de descomposición, bien sea este permanente o temporal, siempre sea precisamente la parte menos agradable de la religión en cuestión la que muestra mayor capacidad de supervivencia. Los cultos paganos del mundo greco-romano no fueron una excepción a esta regla. Mucho después de que los brillantes dioses del Olimpo hubieran sido olvidados, los dioses más oscuros mantenían aun su plaza en los corazones del populacho rural de los lugares más recónditos de Europa.”
Aun en la actualidad he tenido oportunidad de ver fetiches de Hécate hechos para ser colgados como protección en las puertas de las casas, pues hay que mencionar también que es diosa de los amuletos mágicos y protectora de las entradas. Pero quizá uno de los tributos artísticos más conocidos en relación a Hécate es el óleo elaborado en 1795 por el escritor y poeta inglés William Blake. Se sabe del interés de Blake por la mitología griega, y en esta pintura se muestra su conocimiento con respecto al tema de Hécate a la que ilustra en su faceta tripartita. Otro aspecto interesante de la pintura de Blake es la alusión a Macbeth de Shakespeare, pues muestra a los animales que Hécate echa a su caldero en una escena de esta obra: el búho, la serpiente y el murciélago.
Me parece que Hécate es una figura sumamente atrayente porque puede ser representada como una mujer bella y joven cuando se enfatiza su poder de dar vida y protección, o como una vieja seca y estéril con tendencias de muerte y oscuridad. Que este dualismo pueda coexistir en una misma deidad la hace ante mis ojos mucho más enérgica y factible que aquellas vírgenes insípidas incapaces de reconciliar ambas realidades.
Autora: Nory Astrhied Carpinteyro
Referencias:
Buckland, Raymond. (2002). The Witch Book. Visible Ink: U.S.A.
Garibay, K. Ángel Ma. Mitología Griega, Dioses y Héroes. (2003). Porrúa: México.
King, Francis. (1978). Sexo, Magia y Perversión. Abraxas: España.

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