viernes, 17 de diciembre de 2010

MI HOMENAJE A JEREMIAS

Cuando iba a la escuela algunas niñas se burlaban de mí porque llevaba unos tenis muy viejos. No iba detenerme a explicarles mi tendencia a desarrollar un apego cuasi patológico hacia mis objetos preferidos, así que sólo las ignoraba y seguía adelante con mi día; ante mi floreciente y firme orgullo comprendieron que no lograrían molestarme, y las pequeñas arpías mudaron sus comentarios aburguesados a quien sí pudieran fastidiar. A mis veinticinco años sigo recibiendo algunos comentarios acerca de mis deslavados Keds, pero si la niña de diez pudo con tan vasta superficialidad, no me queda más que seguir su ejemplo.
Pero la realidad es que miles de niños y adolescentes viven su experiencia escolar como un verdadero infierno, enfrentando toda clase de abusos por parte de coetáneos y maestros. Respecto a estos últimos también tengo un par de anécdotas, pero este artículo no es para hablar de mí, sino sobre Jeremy Wade Delle, un chico tejano de 15 años que en 1991 se suicidó frente a su clase de Inglés. Su muerte inspiró a Eddie Vedder, vocalista de la banda Pearl Jam, a escribir una canción que salió al mercado internacional en 1992, alcanzando los primeros lugares de popularidad. Se trata de “Jeremy”, una pieza ícono del grunge que ha roto la barrera del tiempo para consagrarse como un clásico. La letra tiene una fuerza indescriptible y musicalmente representa una referencia exquisita para quienes alcanzamos a disfrutar la gloria del rock noventero.
No sólo se trata de una excelente canción, pues el video de “Jeremy” fue muy elogiado y obtuvo el premio como “Mejor del Año” en los premios MTV de 1993. Curiosamente la versión de MTV está editada, y aún así fue muy censurada en T.V. abierta hasta hace poco, bajo la alegación de que promueve el suicidio y la violencia. Particularmente interpreto tal prohibición como una fuerte negación de la realidad cotidiana y particularmente exacerbada en las escuelas norteamericanas: el bullying.
Bullying es un anglicismo que proviene de la palabra bully, en Inglés matón, y que traducida al Español quiere decir intimidación. Es un fenómeno que comprende un comportamiento agresivo que es intencional, repetitivo, y que involucra un desbalance de poder o fuerza. Es un acto de violencia física (golpes, empujones) y psicológica (desatar rumores negativos sobre alguien, dar apodos humillantes, exclusión social). A los niños y adolescentes molestados le cuesta trabajo defenderse y los estudios demuestran que son más propensos a la depresión, a la soledad, a la ansiedad, baja autoestima, malestar e ideación suicida ¿Jeremy?
Pero los receptores no son las únicas víctimas; dado que los estragos de la violencia no son unidireccionales, los bullies muestran más tendencia a involucrarse en peleas, en actos de vandalismo, uso de drogas, ausentismo y deserción escolar, a portar armas y a sufrir daños físicos.
El bullying se ha esparcido tanto que en los últimos años se ha hecho difícil ignorar sus peores consecuencias. Aunque no es privativo de Estados Unidos, los estragos del bullying en este país han orillado al “U.S. Department of Health and Human Services” (HHS) y al “Maternal and Child Health Bureau” (MCHB) a desarrollar campañas para prevenir, intervenir y ayudar a las víctimas del bullying. Lamentablemente, la violencia escolar a nivel público y privado, ha crecido también en nuestro país. Además debemos tener en cuenta que los alcances del bullying se han expandido gracias al mal uso del Internet, que para el caso tiene la “ventaja” de perjudicar más rápido, a mayor número de personas y todo de manera anónima.
El homicidio y el suicidio en las escuelas como consecuencia del bullying son de naturaleza multicausal y representan alertas de que algo no esta marchando nada bien en nuestras sociedades. “Jeremy” es una de varias aproximaciones artísticas que se han hecho al respecto, quizás la primera que logró atraer atención sobre la relevancia del tema. Más recientemente se han hecho algunos brillantes largometrajes como “Elephant” (http://www.youtube.com/watch?v=htlsOf3PnGY), de Gus Van Sant, o “The Chumscrubber” (http://www.youtube.com/watch?v=fvBuE5IQ1yM&feature=related) de Arie Posin. En su documental “Bowling for Columbine” (http://www.youtube.com/watch?v=EUSpszWfu_w), Michael Moore nos da una perspectiva social sobre el fenómeno. Pero lo anterior fue sólo un preámbulo para presentar la canción que empezó con todo: http://www.youtube.com/watch?v=DBfLC3VQ9LQ&feature=related


Autora: Nory Astrhied Carpinteyro


Referencia:

viernes, 10 de diciembre de 2010

¡FELIZ DIA DE YULE! PERDON... ¡DE NAVIDAD!


Para Abril, mi mejor regalo cada Navidad

Algo que es cierto para muchas personas, es que festejan algunas fechas sin saber bien por qué (no te incluyo en este rubro mi querida Aprilzinha). Diversas tradiciones nos acompañan desde que tenemos memoria, por lo que a veces las damos por hecho sin preguntarnos su origen. Al indagar un poco más podemos llevarnos ciertas sorpresas sobre la naturaleza de éstas. Tal es el caso de la Navidad, una fecha que desquicia de emoción a medio mundo por sus implicaciones religiosas y comerciales, que reúne a familias, que cancela labores, que vacía las escuelas, que atiborra malls, y que inunda a la gente de una franca alegría que hace tiempo dejé de entender.
Pero lo cierto es que las raíces de la Navidad están profundamente arraigadas a tradiciones Paganas que anteceden, por mucho, al nacimiento de Cristo y al ideal CocaColizado de este día. Como también es cierto que, por más sofisticada que aparezca la inteligencia del hombre posmoderno, éste sigue siendo fiel a la celebración de antiquísimas festividades cargadas de simbolismo y magia. A continuación se estudian dos imágenes colectivas que sobreviven en nuestros hogares por estas fechas del año: el nacimiento de Jesús y la puesta del árbol.
Como Joseph L. Henderson enuncia en “El Hombre y sus Símbolos”, Cristo no fue el único que cursó por las etapas de ser un niño semi divino, que después florece y es asesinado para resurgir de su trágica muerte como un salvador. Este es un patrón representativo de la fertilidad que siguieron dioses más antiguos como Osiris, Tammuz, Orfeo y Balder. Esta idea del renacimiento es una herencia milenaria que en el solsticio celebra la esperanza de que la tierra florezca después del crudo invierno. Seamos o no Católicos o creyentes, caemos en el sentimiento que alberga el símbolo de la renovación de la vida. Quizá por ello se considere a estas fechas ideales para las resoluciones de Año Nuevo.
La recolección y decoración de árboles navideños es una tradición Pagana que solía celebrarse (y continuamos haciéndolo) en el solsticio de invierno. El árbol representa la promesa de nueva vida posterior a los días de oscuridad y frío; consecuentemente, es también una figura fálica cuya eyaculación se materializa en los regalos que se acomodan al pie de éste. El solsticio de invierno fue elegido por el Paganismo como la fecha de nacimiento del dios Mitra, en veneración al sol, y después fue adaptada por la nueva religión para marcar en nacimiento de Jesús.
Es común que las familias se reúnan en torno al árbol navideño para sus días de fiesta, algo que ha venido ocurriendo por muchísimo tiempo en varias partes de Europa, donde la adoración a los árboles implicaba mostrar respeto a su fuerza y longevidad. No tenía que ser Navidad para encontrar altares debajo de árboles que se consideraban sagrados, como era el caso de los robles. Otro ejemplo nos los da Egipto, donde el sicomoro era consagrado pues se pensaba que fungía como proveedor de alimento a los espíritus que se dirigían al mundo de los muertos. En el caso de Persia, había la creencia de que los cipreses eran habitados por deidades.
Con respecto a todo lo anterior finalizaremos con dos observaciones. En primer lugar está la manera en que el Cristianismo se adaptó a celebraciones arcaicas para poder ser asimilado como la nueva religión. Diversas fechas y símbolos son tan similares a aquellos del Paganismo porque éste se encontraba demasiado arraigado como para ser desincrustado del todo. En segundo lugar, y como apunta Jung, que entre más profundicemos es los orígenes de estas imágenes colectivas, más descubrimientos haremos de un patrón arquetípico. Dentro de nuestra racionalidad, al parecer aún hay bastante espacio para la mente primitiva ¡qué emoción!

Autora: Nory Atrhied Carpinteyro
Referencias:
Buckland, Raymond. (2002). "The Witch Book." Visible Ink: U.S.A.
Jung, Carl G. (1968). “Man and his symbols.” Dell: Canadá.


jueves, 2 de diciembre de 2010

FRASE DEL MES


"El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional"
Buda

Imagen: "Si quebró el cántaro" de Los Caprichos por Francisco de Goya